Desde hace años, he sentido una inquietud que me acompaña como una vieja amiga, esa necesidad de crear historias. Al principio, era un lápiz entre mis dedos, rabioso por plasmar ideas en papel. Ahora es un teclado el que me espera, con letras que piden ser ordenadas en palabras, frases, mundos. Sin embargo, aunque la chispa siempre ha estado ahí, algo parecía detenerme. Comenzaba historias llenas de ilusión, pero al poco tiempo me parecían absurdas, incompletas. Así quedaban, a medio camino, con un inicio prometedor, pero sin un final que diera sentido.
A pesar de las dudas, siempre he soñado con contar historias que logren conectar profundamente. Esas que agarran al lector desde las primeras líneas y lo trasladan a otro mundo. Historias que te invitan a acurrucarte en el sofá, perder la noción del tiempo y devorar página tras página, deseando saber qué les espera a los personajes. Y luego, cuando llegas al final, sientes esa mezcla de satisfacción y vacío. Es como si un pedacito de ti se quedara entre las palabras por siempre.
Hoy siento que ha llegado el momento. Después de tanto esperar y añorar, estoy lista para despertar a esas historias que he imaginado. Es el instante de darles vida, de dejarlas crecer y de compartirlas con el mundo. Este espacio será mi rinconcito especial, donde podrán cobrar forma mis ideas, mis sueños y esas tramas que llevan tanto tiempo esperando impacientes.
Si estás leyendo esto, quiero darte las gracias. Gracias por ser parte de este inicio, de este pequeño gran salto hacia mi pasión. Espero que disfrutes el viaje, porque yo estoy lista para comenzarlo.
¡Nos leemos pronto!
